
21 Feb WHISKY
*** Buena
Dirección: Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll. Guión: Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Productor: Fernando Epstein. Directora de fotografía: Bárbara Álvarez. Director artístico: Gonzalo Delgado Galiana. Montaje: Fernando Epstein. Música: Pequeña Orquesta Reincidentes. Intérpretes: Andrés Pazos (Jacobo Köller), Mirella Pascual (Marta), Jorge Bolani (Herman Köller), Ana Katz (Graciela), Daniel Hendler (Martín). Duración: 95 minutos. Estreno: 10 de diciembre de 2004. Nacionalidad: Uruguay, Argentina, España, Alemania.
Dentro del cine hispanoamericano Estamos ante el sleeper del año. El calificativo de original es el que más se adecua a Whisky, comenzando por su cartel promocional que, creo recordar, ganó un premio publicitario importante al mejor cartel cinematográfico del año. Confieso que en mi caso el reclamo funcionó: nunca había oído hablar de Whisky – o no lo recordaba- cuando al pasar delante de un cine madrileño éste llamó poderosamente mi atención, esos tres personajes extraños, hipercéfalos y amorfos (¿ o anamórficos?) me escudriñaban con una inquietud en sus miradas, vacías y profundas a un tiempo. Entré al cine en la próxima sesión, olvidándome de a dónde me dirigía.
La película me conmovió sobremanera, no tanto por lo que contaba –una historia de tantas-, sino por cómo estaba contado. Parecía real, incluso hiperreal. Historia de tres personajes, Jacobo Köller, empresario con una pequeña factoría de calcetines en Montevideo, su fiel empleada Marta, que se hace pasar por esposa de Jacobo siguiendo el ruego de su patrón, solterón empedernido, y Herman Köller, el hermano ausente que se había ido a vivir al Brasil y que vuelve –tarde- a Uruguay para asistir al funeral de su madre. Un viaje en temporada baja a un hotel playero de la brasileña ciudad de Piriápolis completa el itinerario emocional que nos permitirá adentrarnos en la piel de los tres personajes. “Ninguno de nosotros tiene 60 años ni somos judíos ni tenemos una fábrica”, dice el joven codirector Pablo Stoll en referencia a Jacobo Köller. Nosotros, espectadores, tampoco. He aquí la grandeza de esta pequeña película: su humanismo, su credibilidad, su hiperrealismo, su ausencia de retórica, de pretenciosidad, de filigranas estilísticas. La sintaxis fílmica -muy próxima a Arrebato (1979), la obra magistral de Iván Zulueta- es de total estatismo, ausencia de travelling o de cualquier efectismo innecesario. El otro codirector, Juan Pablo Rebella, afirma que “no estaría dispuesto a aceptar que la cámara se moviera por todo el oro del mundo. Fue como un mandato divino. (…) una de las cosas que más me satisface es el encuadre, la inmovibilidad de la cámara, y cómo eso enriquece la narrativa.” Y añade “Dios salve a los trípodes.” Todo un ejemplo para los jóvenes estudiantes de cine de todo el mundo, ante la ausencia de medios económicos, cine de ideas.
Nota benne: Whisky fue premiada en numerosos festivales, entre ellos los de Huelva y Tokio, pero la mayor sorpresa internacional y la que catapultó el film a los circuitos de distribución comercial de muchos países fue el premio “Mirada Original” otorgado por la FIPRESCI en la sección “Una cierta mirada” del festival de Cannes 2004.
No hay comentarios