
20 Mar The Holy Mountain [La montaña sagrada]
Título original: The Holy Mountain / La montaña sagrada
Producción: Producciones Zohar, Allen & Betty Klein and Company (ABKCO). Productores: Allen Klein, Alejandro Jodorowsky, Roberto Viskin (no acreditado), (Estados Unidos, México, 1973).
Dirección y guión: Alejandro Jodorowsky (como Alexandro Jodorowsky).
Fotografía: Rafael Corkidi (Color).
Música: Alejandro Jodorowsky, Don Cherry, Ronald Frangipane.
Montaje: Federico Landeros.
Diseño de producción: Alejandro Jodorowsky (pinturas y esculturas), Manuel Felguerez (pinturas y esculturas), Alain Glass (pinturas y esculturas), Luis Urías (pinturas y esculturas), Antonio Neyra (esculturas de cera).
Dirección artística: Alejandro Jodorowsky
Intérpretes: A. Jodorowsky (el alquimista), Horacio Salinas (el ladrón, acreditado como Héctor Salinas), Zamira Saunders (la mujer que escribe, acreditada como Ramona Saunders), Juan Ferrara (Fon, del planeta Venus), Adriana Page (Isla, del planeta Marte), Burt Kleiner (Klen, del planeta Júpiter), Valérie Jodorowsky (Sel, del planeta Saturno), Nicky Nichols (Berg, del planeta Urano), Richard Rutowski (Axon, del planeta Neptuno), Luis Lomeli (Lut, del planeta Plutón), Ana de Sade (prostituta).
Duración: 114 min.
En un mundo irreal, un ladrón resucitado y un enano sin brazos (su ego interior), ascienden por una torre a la estancia de un alquimista (interpretado por Alejandro Jodorowsky) que le enseña los secretos de la alquimia y le prepara para un largo viaje. El alquimista y el ladrón inician una búsqueda de nueve personas que se corresponden, por sus características, con cada uno de los planetas del sistema solar: el propio ladrón (que simboliza al planeta Tierra), una mujer negra tatuada que acompaña al alquimista (que representaría a Mercurio), Fon, del planeta Venus, Isla, del planeta Marte, Klen, del planeta Júpiter, Sel, del planeta Saturno, Berg, del planeta Urano, Axon, del planeta Neptuno y Lut, del planeta Plutón. Una vez que consigue reunirlos a todos y desprenderlos de sus elementos materiales y guiarlos hacia la espiritualidad, inician un viaje a la Isla de Loto, en donde se encuentra la Montaña Sagrada. Cuando llegan allí, el maestro y sus nueve discípulos, inician la ascensión a dicha montaña para alcanzar la Inmortalidad.
Alejandro Jodorowsky Prullansky (Tocopilla, Chile, 1929) es una grata anomalía en la Historia del Cine y en la Historia de la Cultura Moderna. Chileno de nacimiento, descendiente de judíos rusos y ucranianos, afincado en Francia desde 1953, con un intermedio de diecisiete años en los que reside en México (1959-1977), a excepción de un par de años en Estados Unidos (1972-1974), Jodorowsky ha cultivado todas las artes: literatura (en todos sus géneros), teatro, cómic, música, dibujo, pintura, escultura… y por supuesto el cine. Con una escueta filmografía (siete filmes, seis largos y un corto mimo titulado La Cravate, que en 1957 fue apoyado por Jean Cocteau) Jodorowsky ocupa un lugar inusual pero decisivo en la cinematografía simbólica, aquella que usa el símbolo y la imaginación desbordante para la creación de películas vanguardistas, lo que lo une a un selecto de cineastas simbolistas muy diversos, de la talla de Cocteau, Tarkovsky, Angelopoulos, Sokurov o Malick, entre otros. En 1960 con Fernando Arrabal y Roland Topor funda en París un movimiento que es una especie de epígono del Surrealismo (frecuentan al grupo de Breton durante casi tres años), inicialmente llamado Groupe Bourlesque y que pasa a llamarse Groupe Panique en su fundación oficial en septiembre de 1962. El movimiento Pánico dura una década, desde 1962 hasta inicios de 1973, y es en ese período en la que Jodorowsky filma su célebre y escandalosa trilogía mexicana: Fando y Lis [1968], defendida en Acapulco por Roman Polanski y atacada por El Indio Fernández y por la ultraderecha mexicana, El Topo (1970), su mayor éxito, defendida en Nueva York por el mismísimo John Lennon y que dio pie al fenómeno de las Midnight Movies y The Holy Mountain / La montaña sagrada [1973], su única película estadounidense, producida por el manager de The Beatles y The Rolling Stones, Allen Klein.
The Holy Mountain es, a nuestro entender la mejor y más compleja obra de la filmografía jodorowskiana, aquella que aglutina todas las virtudes de sus diferentes manifestaciones artísticas. No es sólo más elaborada y profunda que El Topo, merecidamente su obra más célebre y más vista, sino que supera a las tres películas que realizó después, la mediocre Tusk [1979], que él no montó, la excelente y autobiográfica Santa sangre [1989], muy valorada por Quentin Tarantino, y The Rainbow Thief, una curiosa rareza que, por el momento, cierra su carrera en cine (aunque conviene recordar que tiene, por lo menos ocho proyectos cinematográficos no realizados, los más conocidos de ellos Dune, King Shot y The Sons of El topo) y se erige como su absoluta obra maestra. Película extraterritorial (pues parafraseando a George Steiner no se circunscribe a ningún estado o nación) The Holy Mountain se inspira inicialmente en “La subida del Monte Carmelo”, de San Juan de la Cruz y sobre todo tomas sus fuentes libremente de una novela iniciada en 1939 por René Daumal (1908-1944), seguidor de Gurdjieff y de Guenon, titulada Le Mont Analogue, inconclusa en 1944 y editada póstuma (Gallimard, París, 1952). Jodorowsky, admirador de Daumal, ha explicado: “Quise filmar “El Monte Análogo”: la familia de Daumal no me dio los derechos. Opté por escribir yo mismo La Montaña Sagrada.” Si exploramos sus sustratos mitológicos, tanto la novela de Daumal como la película de Jodorowsky se sustentan en la Leyenda o Mito de los Nueve Desconocidos (de la que parte también el eneagrama del esotérico Gurdjieff), de raíces hindúes y sufíes, como afirma Jodorowsky: “Hay la leyenda alquímica de esos inmortales. Existe esa leyenda, ¿eh? Que hay un grupo de inmortales que viven en la Tierra y que tienen treinta mil años, por ejemplo. Se llaman los Caballeros de Heliópolis. Es una leyenda alquímica.” Si el cine de autor es la expresión de la propia experiencia del artista en la película (expresión, en este caso, simbólica), entonces The Holy Mountain se erige como la obra más autoral de la filmografía de Jodorowsky, pues parece ser más consciente de sus posibilidades como cineasta, al tiempo que en su film más complejo, polisémico e interesante, tanto desde el punto de vista simbólico como desde el estrictamente cinematográfico. “Para mí La montaña sagrada tiene una relación con El topo, no es una continuación de la historia, una continuación lineal pero refleja mi proceso evolutivo. El topo es como un autorretrato de mi alma y en La montaña sagrada se puede apreciar que existe un grado mayor de conciencia.” En resumen la película es un imaginario simbólico fílmico sin parangón en el cine de su tiempo. De cualquier tiempo. El cineasta lo corroboró al explicar que: “La montaña sagrada es una antología de símbolos.” Constatamos, sucintamente, la existencia de sistemas simbólicos presentes en The Holy Mountain, con una coherencia dramática quizá mayor que en El topo, pues aquí están los símbolos expuestos visualmente en conexión más profunda con el sustrato mitológico, sagrado, cultural y antropológico del mundo psíquico humano: simbolismo cromático, simbolismo de nivel (en función de si el símbolo tiende en su colocación geográfica hacia el cielo o hacia la tierra, las acciones de ascensión a la montaña), simbolismo numérico, un amplio bestiario simbólico; símbolos sexuales, masónicos, alquímicos, religiosos (simbolismo hebreo –las filacterias del alquimista–, cristiano –panes y peces, cruces–, budista –chakras y mandalas–, hindú –yin y el yang-, filosofía Zen –ritual de la ceremonia del té…); simbolismo geométrico-geográfico, simbolismo artístico, simbolismo escatológico, simbolismo necrófilo (tumbas, lápidas, ataúd negro en el strip-tease, muertes sangrientas ensoñadas); simbolismo corporal y simbolismo sonoro-musical.
Fue justo tras la première de The Holy Mountain en el Festival Internacional de Cannes cuando se disolvió el movimiento Pánico, de la que la película toma algunos elementos (simbólicos) y se aleja en otros (filosóficos y religiosos sincréticos). La censura franquista impidió su estreno en España (aquí sólo se han estrenado comercialmente y con retraso dos obras suyas: El topo, en 1980, y Santa sangre en 1991) y sin embargo tuvo estrenos muy importantes y con excelente recepción crítica en Nueva York (29 de noviembre de 1973), París (15 de enero de 1974), Ciudad de México (11 de julio de 1975), Holanda (31 de diciembre de 1978). Aun siendo para selectas minorías, el cine de Jodorowsky ha tenido una excelente acogida de crítica y público en el mundo anglosajón (en Estados Unidos y Reino Unido es un autor de culto con miles de seguidores) y francófono, así como en Alemania, Italia, México, Rusia, Polonia, Brasil y Japón, entre otros. Sin embargo, paradójicamente en España y en su Chile natal, como en general en casi toda Hispanoamérica, el cine de Jodorowsky, por ignotos motivos ha sido muy poco divulgado, mal distribuido y peor aún comprendido y valorado. Un misterio insondable que ni el mismo cineasta alcanza a comprender.
F Bibliografía recomendada: DAUMAL, René (2006). El monte Análogo (1944), (Atalanta, Girona).
Manel Marcet
Publicado el 11:25h, 09 febreroDebo aplaudirte por la reseña de esta película y los comentaros adicionales. Felicidades!
Diego Moldes
Publicado el 12:47h, 26 octubreMuchas gracias Manel. Siento el retraso en responderte. Un cordial saludo