
20 Mar Tess
Título original: Tess (Francia, Reino Unido, 1979).
Producción: Timothy Burrill, Pierre Grunstein y Jean-Pierre Rassam Burrill Productions, Renn Productions, Société Française de Production.
Guión: Gérard Brach, Roman Polanski y John Brownjohn, basado en la novela Tess of the d’Urbervilles de Thomas Hardy.
Dirección: Roman Polanski.
Fotografía: Ghislain Cloquet y Geoffrey Unsworth, en Eastmancolor. (Color)
Música: Philippe Sarde. Orquesta dirigida por Carlo Savina y Peter Knight.
Montaje: Tom Priestley y Alastair McIntyre.
Diseño de producción: Pierre Guffroy.
Dirección artística: Jack Stephens.
Intérpretes: Nastassja Kinski (Tess Durbeyfield), Peter Firth (Angel Clare), Leigh Lawson (Alec d’Urberville), John Collin (Sr. Durbeyfield), Rosemary Martin (Sra. Durbeyfield), Carolyn Pickles (Miriam), Richard Pearson (Vicario de Marlott), David Markham (Reverendo Clare), Pascale de Boysson (Sra. Clare), Suzanna Hamilton (Izz), Caroline Embling (Retty), Tony Church (Parson Tringham), Lesley Dunlop, Sylvia Coleridge, Fred Bryant, Dicken Ashworth.
Duración: 190 minutos.
A finales del siglo XIX, en el condado inglés de Dorset, el borrachín Jack Durbeyfield se cruza con el pastor de Marlott y descubre casualmente que desciende del noble linaje de los d’Urberville. Los Durbeyfield, en cambio, son unos pobres campesinos sin tierra y su esposa decide enviar a su hija Tess Durbeyfield a la mansión de sus parientes. Allí es violada y ultrajada por su falso primo Alexander. Tess se convierte en amante de Alec y descubre que en realidad no son primos ya que Alec procede de otra acaudalada familia burguesa que compró el título nobiliario d’Urberville. Tess recapacita y, herida en su honor, abandona la casa. Regresa a las labores campesinas y da a luz a un niño no deseado que muere meses más tarde. Avergonzada y sin esperanzas deja el pueblo y encuentra trabajo en una granja lechera propiedad de Mister Crick. Allí conoce a Angel Clare, un joven ejemplar, hijo del reverendo de Enmminster. Tess y Angel se enamoran perdidamente y se casan. La noche de bodas Angel confiesa que ha tenido una amante en Londres, una mujer mayor que él. Así cree limpiar su conciencia pero cuál es su sorpresa al escuchar la confesión de Tess. Angel no acepta el pasado de ella y alude justificaciones absurdas. Sorprendentemente Angel abandona a Tess y viaja al Brasil. Tess vaga por el campo, duerme a la intemperie, trabaja en las más duras labores agrícolas y continuamente escribe cartas a su marido sin obtener ninguna respuesta. Tras la muerte de su padre Tess regresa a su casa y acompaña a su madre y hermanos. La familia es deshauciada y se instalan con sus muebles en el atrio de la iglesia de Marlott. La situación es insostenible y Tess vuelve para trabajar en las tierras de Alec d’Urberville. Su antiguo amante la acosa y ella lo abofetea negándose a caer nuevamente en sus brazos. Entretanto Angel regresa enfermo del Brasil, se aloja en casa de sus padres y, consciente de su error, comienza a buscar el paradero de Tess. Viaja al sur y una mañana llega a una lujosa edificación junto a la playa, donde vive Tess con una criada. Angel, profundamente avergonzado y arrepentido de todo el mal que le ha causado, le suplica que vuelva a su lado, pero ella, incrédula y visiblemente sorprendida, no deja de repetir que es demasiado tarde, puesto que se ha convertido en la amante fija de Alec, en su mantenida. Sólo así Tess consigue sostener económicamente a su familia. Angel Clare se va triste, hundido. Tess desayuna con Alec y rompe a llorar sobre la mesa, luegoasesina a Alec y corre al encuentro de su amado Angel, subiendo a un ferrocarril en marcha en el último segundo y le confiesa su crimen. Angel promete protegerla siempre. Vagan por los pueblos en dirección al norte de Inglaterra hasta que se refugian al anochecer junto a las milenarias piedras megalíticas del templo druídico de Stonehenge. Al alba son descubiertos por la policía a caballo que les rodean dentro de las ruinas. Angel les pide que no despierten a Tess, que duerme profundamente sobre un roca lisa. Tess despierta con serenidad consciente de su destino y dirige una mirada triste a Angel. Esposados, Angel y Tess caminan escoltados por dos policías a caballo. Sé sobreimpresionan unas letras blancas que nos cuentan el trágico final de nuestra amada heroína: “Tess Durbeyfield fue ahorcada en la ciudad de Wintoncester, antigua capital de Wessex.” Fin.
Roman Polanski (París, 1933) es, a nuestro entender, el más grande de entre los cineastas en activo y, pese a quien pese, uno de los más influyentes directores del último medio siglo, tanto en Estados Unidos como en Europa. Tess es una de las películas más notables de su filmografía (18 largometrajes, 8 cortos y dos episodios en filmes colectivos), pese a que ha caído en un cierto olvido, incomprensible, acaso por tratarse de un melodrama, un género al que el público y la crítica del siglo XXI parecen haber dado la espalda. Lo cierto es que adaptar la genial novela de Thomas Hardy “Tess of the d’Urbervilles” (publicada por entregas en 1891), era un proyecto que Polanski acariciaba desde la época de su matrimonio con Sharon Tate, en 1968, pues era la novela favorita de su difunta esposa (no por casualidad Tess está dedicada con un escueto: To Sharon). A muchos le sorprendió este Polanski poético, romántico y barroco, melodramático y clasicista, pintor ideal de la condición femenina del siglo XIX, de su sociedad, sus ambientes, sus paisajes, muy en la línea de un Lean o un Sirk, pero lo cierto es que este estilo de este supuesto “nuevo” Polanski ya estaba presente, en una fase germinal, eso sí, en los dos primeros flashbacks de su mejor corto: Cuando los ángeles caen (1959). Obra profundamente femenina y feminista (lo que descarta el calificativo de machista, impuesto por algunos periodistas para referirse a la filmografía del cineasta) Tess es, junto con Barry Lyndon, de Kubrick, la mejor reconstrucción de época de todo el cine que conozco de los últimos treinta años y, como aquélla, una obra magistral. Tras una decena de visionados, lo mejor que se puede escribir sobre Tess es que es de un perfeccionismo total: carece de defectos. Los distintos elementos del film encajan en el engranaje de manera magnífica, nada chirría, todo fluye con una naturalidad que traslada al espectador al Dorset victoriano vivido e imaginado por Hardy. La fotografía es un prodigio que, desde 1979 hasta la actualidad, aún no ha sido, a mi entender, superado (filmada por Unsworth y luego, tras las repentina muerte de éste en pleno rodaje, por Cloquet en Eastmancolor: v.g. el baile campesino nocturno en el granero es maravilloso, no por su coreografía sino por su planificación, su composición y, sobre todo, su contrastada iluminación.) Toda la escenografía obra de Guffroy y Stephens y el vestuario de Anthony Powell son sorprendentes, ahora aún más que entonces. La música de un compositor tan irregular como Philippe Sarde, aquí se antoja acertadísima, en perfecta comunión con el ambiente que describen las imágenes. El montaje que es, asimismo, magistral, con una progresión dramática pausada, elegante y, tanto en su forma como en su estructura y tempo, ajustadísimo. Una vez más Polanski sorprende al espectador desde el mismo inicio con un plano-secuencia de apertura que debería figurar en todos los manuales de enseñanza del cine y de cómo se ha de rodar y planificar una escena de presentación. Pero no sólo importa la estética. El contenido es esencial, tanto en el plano denotativo como en el narratológico o el significativo: el encuentro casual entre Tess y el borrachín cambiará el curso de los acontecimientos y de su vida y muerte, lo que Polanski denomina “estudio sobre la causalidad” (principio filosófico de la causalidad que él toma de Hardy y éste de Aristóteles y Kant, pasando por Hume o Hegel). Tess es ejemplar en este sentido filosófico.
Recepción. En Europa no tuvo el éxito inicial esperado en 1979, sobre todo tratándose de la producción cinematográfica francesa más cara de la historia. Fue atacada por la prensa cinematográfica y por cierto sector de la crítica literaria gala. El 12 de diciembre de 1980 se estrena en Estados Unidos y las cosas cambian drásticamente. La crítica norteamericana se rinde a la evidencia, muchos hablan de obra maestra, la prestigiosa e influyente Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles le concede el premio a Polanski al mejor director del año. Comienza un alubión de premios y el reestreno europeo. Salvo El pianista, Tess es la película más premiada de Polanski, superando incluso a los mayores logros del genio polaco, Repulsión, El baile de los vampiros, La semilla del diablo, Chinatown, etc. Premios: 3 Oscar de la Academia, 3 Premios César, 2 Globos de Oro, 1 Premio BAFTA, 2 Premios de la Asociación de Críticos de Los Ángeles, Premio del Círculo de Críticos de Nueva York, Premio del Círculo de Críticos de Boston… Vista ahora, treinta años después de su estreno, Tess se sitúa como una de las mejores películas de Polanski y, quizá, su última auténtica obra maestra absoluta.
F HARDY, Thomas (1979). Tess, Alianza Editorial, Madrid. MOLDES, Diego (2005). Diego Moldes. La fantasía del atormentado, JC, Madrid. POLANSKI, Roman (1985). Roman por Polanski, Grijalbo, Barcelona. Diego Moldes
No hay comentarios