SIDNEY POLLACK (Lafayette, Indiana, EEUU, 1934-Los Ángeles, Cal., 2008)

Sidney Pollack

SIDNEY POLLACK (Lafayette, Indiana, EEUU, 1934-Los Ángeles, Cal., 2008)

Hijo de emigrantes judíos ruso-ucranianos, nace en plena Depresión en Indiana, madre alcohólica trastornada y padre boxeador fracasado y luego ¡farmacéutico! Tras fallecer su madre, a los 17 años Pollack deja a su familia y busca fortuna en Nueva York. El actor, profesor y empresario Sandy Meisner, discípulo de Lee Strasberg, ambos miembros de la influyente comunidad judía neoyorquina, acoge a Pollack en su escuela de interpretación, la Neighborhood Playhouse School of the Theatre, cuyas técnicas parten también de Stanislavski pero difieren de las de Strasberg (Actor’s Studio). Lo demás es ya leyenda, Pollack destaca como actor y director en el Broadway de finales de los cincuenta y primeros sesenta, conoce a gente como Burt Lancaster o John Frankenheimer y en seguida da el salto a Hollywood, previo paso por la televisión y siempre con un pie en Nueva York, la ciudad que lo adoptó. Profesional disciplinado y obstinado, prototipo de self-made-man, productor avispado y actor riguroso, su labor como cineasta es desigual, como en tantos otros de su generación que poseen filmografías que abarcan más de cuarenta años en épocas de tantos cambios sociales… Porque, ¿en qué se parece la América de 1965 –año de su debut– con la de 2005 –cuando dirige su último film? Convendría recuperar el estudio de las cuatro primeros largometrajes de Pollack, pues no han sido valorados en su justa medida. De las siguientes, admitir que a Pollack debemos secuencias memorables del cine norteamericano, como las del casi interminable concurso de baile de Danzad, danzad, malditos, que testimonian la Gran Depresión de su infancia (sobre la novela de Horace McCoy ¿Acaso no matan a los caballos?, publicada en 1935), las ecológicas y bellísimas escenas de Las aventuras de Jeremiah Johnson, a nuestro entender su única obra maestra, gracias a su condición alegórica, o las paisajísticas y majestuosas secuencias de Memorias de África, su obra más popular y exitosa, de banda sonora inolvidable, a partir de las conocidas memorias de la escritora danesa Karen Blixen, que usaba el seudónimo de Isak Dinesen (y de quien Orson Welles confesó estar enamorado… ¡sin haberla conocido nunca!). Pollack nos ha dejado trhillers de tipo conspiranoico, algunos electrizantes como Yakuza, Los tres días del Cóndor o La tapadera y otros fallidos como La intérprete, su última obra. Y cintas románticas en las que naufraga  (extrañamente pues Pollack siempre fue un romántico utópico), pese a sus buenas intenciones, como ese imposible remake de la Sabrina de Wilder, o la añeja Tal como éramos, que hemos vuelto a ver recientemente y no ha envejecido bien –lo mismo que la discreta El jinete eléctrico, de burdo metaforismo–, o Havana, trasposición imposible de Casablanca, pues ni Robert Redford es Bogart ni por supuesto Pollack es Curtiz. Por no hablar de la aburrida Caprichos del destino. En cuanto a Tootsie, además de su mayor éxito comercial (más que Memorias de África, que tuvo menos taquilla incluso si sumamos su reestreno tras los Oscar), es una comedia inteligente, bien escrita y con una fabulosa interpretación de Dustin Hoffman y, pese a no entusiasmarnos, le reconocemos su arrojo y valentía en el planteamiento progresista, máxime por hacerse en una época de gran conservadurismo moral como fue la era Reagan.

Por último, añadamos que casi todos los guiones de las películas de Pollack, aun siendo firmados por reputados guionistas como Daniel Taradash, Francis Coppola, James Poe, Bob Towne, Elaine May o Paul Schraeder, fueron reescritos, muchos de ellos en ocasiones y años diferentes, por su fiel amigo y colaborador, el guionista en la sombra David Rayfield, que no aparecía en los créditos. Para colmo, Pollack afirmó que nunca comenzó un rodaje con un guión completamente acabado, todos fueron reescritos durante el proceso de filmación. Por ejemplo en el rodaje de Memorias de África, Rayfield le hacía las correcciones de guión desde Estados Unidos a Pollack, en tierras africanas ¡por teléfono! Extraño método de trabajo. Y signo de confianza y complicidad.

DIEGO MOLDES

Filmografía completa: La vida vale más (The Slender Thread, 1965), Propiedad condenada (This Property Is Condemned, 1966), Camino de la venganza (The Scalphunters, 1968), La fortaleza (Castle Keep, 1968), Danzad, danzad, malditos (They Shoot Horses, Don’t They, 1969), Las aventuras de Jeremiah Johnson (Jeremiah Johnson, 1972), Tal como éramos (The Way We Were, 1973), Los tres días del Cóndor (Three Days of the Condor, 1974), Yakuza (The Yakuza, 1975), Un instante, una vida (Bobby Deerfield, 1977), El jinete eléctrico (The Electric Horseman, 1979), Ausencia de malicia (Absence of Malice, 1981), Tootsie (1982), Memorias de África (Out of Africa, 1985), Habana (Havana, 1990), La tapadera (The Firm, 1993), Sabrina (1995), Caprichos del destino (Random Hearts, 1998), La intérprete (The Interpreter, 2005).

Bibliografía:

TROTTA, R. (1977), Sidney Pollack, col. Contemporanea cinema, Moizzi, Milán.

DINESEN, ISAK (baronesa Karen Blixen) (1986), Memorias de África. Lejos de Africa. Sombras en la hierba, Círculo de Lectores, Barcelona.

 

Internet: www.imdb.com/name/nm0001628/

Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com

ESCRITOR (Pontevedra, 1977). 15 libros publicados como autor (ensayo, poesía y novela). 50 libros como coautor. Doctor en Ciencias de la Comunicación Historiador de cine.

No hay comentarios

Escribe un comentario aqui...