
07 Mar Neil Young, Heart of Gold
***Buena
Cuando tenía trece o catorce años mi amigo Pablo García me descubrió la música del gran Neil Young. En el ático de su casa nos deleitábamos con viejos vinilos del maestro canadiense, After the Gold Rush (1970), Zuma (1975), American Stars’n’Bars (1977) o Rust Never Sleeps (1979), todos editados por Reprise. También me entusiasmaban sus anteriores trabajos, años sesenta, con Buffalo Springfield y sobre todo el magnífico Dèjá Vu (Atlantic, 1970), uno de los grandes álbumes de la historia del rock & roll, autoría de cuatro músicos excepcionales que daban nombre a aquel grupo efímero llamado Crosby, Stills, Nash & Young. Existen numerosos documentales sobre Neil Young, algunos dirigidos por él mismo, como Journey through the Past (1974), Rust Never Sleeps (1979), Human Highway (1982) o Greendale (2003) y otros por cineastas de prestigio, como Jim Jarmusch, amigo íntimo del músico que nos brindó Year of the Horse (1997). Ahora Jonatham Demme (Baldwin, Long Island, 1944), realizador de películas tan célebres como El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1991), vuelve a poner de actualidad la legendaria figura de Neil Young (Toronto, Ontario, 1945). El propio Demme, que ya había dirigido The Complex Sessions (1995), grabaciones de varios conciertos de Neil Young, parece tener una sensibilidad especial para la música, pues también realizó Stop Making Sense (1984), a cerca del grupo Talking Heads. Neil Young, Heart of Gold (2006) ha sido producida por el actor Tom Hanks, Demme y Neil Young, este último oculto bajo el seudónimo de Bernard Shakey. En el plano personal Young salía de un oscuro túnel, cercado por un neurisma cerebral que a punto estuvo de costarle la vida. Fue operado en Nueva York y cuando ya estaba recuperado le sorprendió la muerte de su padre, dos meses antes del rodaje del concierto. Para rendir tributo a su progenitor compone e interpreta un emotivo tema y le dedica la película con un escueto To Daddy. El film pertenece al subgénero que los angloparlantes denominan rockumentaries, ergo grabaciones de conciertos de rock que, por regla general, se preocupan de captar en vivo la esencia de la música que registran. En Neil Young, Heart of Gold asistimos al triunfal come back del músico. Tras unos planos de las calles de Nashville, mítica capital de la música country, Demme da paso a breves entrevistas a Young y a algunos de sus músicos (Grant Boatwright, Larry Cragg, Anthony Crawford, Chad Cromwell…, algunos de los cuales llevan tocando con él desde 1970 y con los que forma una gran familia) sitos en la limusina que los traslada al concierto, que tiene lugar en el antiguo Ryman Auditorium. Se suceden grandes temas musicales, algunos compuestos tras la enfermedad de Young y otros clásicos de hace décadas, fusionando dos estilos, el rock moderno y el folk tradicional (los ecos country, por fortuna, son aquí mínimos); es su sello inconfundible, el Young style. El cineasta se centra sabiamente en la música y se olvida del contexto, como evidencia la total ausencia de contraplanos del público durante la actuación. (En este sentido es muy significativo que el único plano general del patio de butacas sea en la canción de despedida de Young en solitario, con el anfiteatro vacío, cerrando así el film.) A Demme no le interesan los elementos exógenos, tan sólo la relación semántica entre música e imagen, una ontología visual que recuerda poderosamente a El último vals (The Last Waltz, 1978), de Martin Scorsese, en la que se filmaba el concierto homenaje de despedida de la histórica banda The Band y en el que, por cierto, aparecía el propio Neil Young interpretando uno de los temas. A ojos de los no iniciados Neil Young, Heart of Gold pudiera parecer un ejercicio de nostalgia y recuperación sólo apto para fans -y lo es-, empero sea mucho más que eso. Es un monumento a la música, un canto desgarrado a la vida de nuestros seres queridos a través de historias personales cantadas con la inconfundible aguda voz de uno de los más grandes compositores e intérpretes de la música popular moderna.
No hay comentarios