
07 Mar NATURALEZA MUERTA
****Muy buena
Desde inicios del siglo XXI parece que entre ciertos sectores de la crítica internacional se ha desarrollado la defensa ad libitum de lo que podríamos llamar cine minimalista-marginal. Esos autores – por lo general jóvenes- representan lo que ellos denominan “cine-cine” o “cine-puro” y si sus films son de bajo presupuesto, provienen de países pobres (China, Paraguay, Rumanía…) y se enfrentan a la producción industrial y / u oficial entonces ya es el colmo del acabose. Un buen ejemplo lo tenemos en Zhang Ke Jia (Fenyang, Shanxi, China, 1970), cineasta, guionista, productor y operador fotográfico encumbrado en Venecia 2006 con el León de Oro por su magnífica Sanxia haoren (2006), conocida internacionalmente como Still Life pero que en España se ha titulado Naturaleza muerta. Con un presupuesto ínfimo y a espaldas de la producción gubernamental, se rodó en HD (video digital de alta definición) durante seis meses, al modo de un documental que escondía una ficción, huyendo de la represión y la censura. Zhang Ke Jia, consciente de su precaria situación, supo avivar el fuego y decidió que Sanxia haoren se estrenase el mismo día en que Zhang Yimou estrenaba La maldición de la flor dorada, superproducción auspiciada por el gobierno chino, producida por Sony Pictures. Era un modo de enfrentar dos tipos de cine, el oficial, subvencionado y apoyado por las majors y el que es objeto de los estigmas y ataques de la dura censura. Como indica Zhang Ke Jia “La película tuvo muy poco éxito en las salas, salió con 48 copias, pero sólo nos autorizaron dos pases diarios, en el peor horario, a las nueve de la mañana y a la una de la tarde. Como contrapartida, tuvo éxito en DVD, ¡ya se han vendido 600.000 ejemplares distribuidos por la Warner-Shanghai, y no eran DVD piratas!” A los que oponen estos dos tipos de hacer cine habría que recordarles que, al final, el propio Zhang Ke Jia reconoce que tuvo que aliarse con el enemigo y recurrir a una major (Warner Bros.) para la distribución, dar el film a conocer, fomentar el boca-oreja y llegar a la Mostra veneciana. De lo contrario nunca se hubiese estrenado en España, por ejemplo. Defender este cine (tan necesario, por darnos una imagen de China que se opone a la versión oficial) no implica denostar el otro. Tan necesario para el cine asiático es un Zhang Ke Jia como un Zhang Yimou, un Tran Anh Hung o un Kar-wai Wong. Se puede disfrutar de las grandes producciones y de las más pequeñas del mismo modo que en los años cincuenta las crítica veía valores en un film de bajo presupuesto de Rossellini o Dreyer y en una superproducción de John Ford. No queramos ser más papistas que el Papa, sobre todo cuando el propio Zhang Ke Jia reconoce que abandonará el video HD para rodar en scope y 35 mm. un film de alto presupuesto producido por Takeshi Kitano, el cineasta oficial del Japón. Si exceptuamos las forzadas metáforas de irrealidad representadas por los platillos volantes (ovnis que representan el discurso oficial) el resto del metraje de Naturaleza muerta es esencial, en el sentido pleno del término, una suerte de espacio de-construido por una mirada personal y un talento artístico innegable; aunque diste de ser la obra magistral que otros imaginan.
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