
07 Mar Misión imposible III
Mala
¿Quién es J.J. Abrams? Realizador, guionista y productor televisivo, nacido en Nueva York en 1966. Eso dice su carné. A él debemos series de televisión exitosas como Felicity (1998-1999), la reputada Perdidos (Lost, 2004) o Alias (2005). Como guionista cinematográfico Jeffrey Abrams debuta jovencísimo con una comedia bufa y amorfa Millonario al instante (Taking Care of Business, 1990, Arthur Hiller), a mayor gloria de James Belushi, continúa con un dramón insufrible A propósito de Henry (Regarding Henry, 1991, Mike Nichols), con Harrison Ford y Annette Bening, y prosigue con una cinta curiosa argumentalmente, Eternamente joven (Forever Young, 1992, Steve Miner), con Mel Gibson y Jamie Lee Curtis. Tras un parón escribe otra comedia que es un absoluto fracaso, Dos chiflados en remojo (Gone Fishin’, 1997, Christopher Cain) con Joe Pesci, Danny Glover y Rosanna Arquette y luego firma Armageddón (Armageddon 1998, Michael Bay), quizá la peor película de ciencia-ficción que mi mente logra, por desgracia, recordar. Visto que su prestigio en los estudios era nulo se reconvierte en productor televisivo. Cuando hace dinero, entra en contacto con Tom Cruise, productor ejecutivo de todas sus películas como actor desde, precisamente, Misión imposible (Mission: Imposible, 1996), en la que contrató a Brian de Palma como director. Para le segunda parte Cruise se hace con los servicios del chino John Woo, primero afincado en Hong Kong y luego en Hollywood. Misión imposible (Mission: Impossible II, 2000) hace bueno el dicho –a veces equivocado- de que segundas partes nunca fueron buenas. Esta tercera parte realizada por J.J. Abrams y supervisada plano a plano por Cruise es tan mediocre como la anterior, ambas están a años luz de la primera de la saga, en la que Brian de Palma hace gala de un talento visual del que Woo y Abrams carecen. Sobre todo el segundo. Las tres películas se inspiran en la famosa saga televisiva ideada en 1966 por el productor y guionista Bruce Geller (1930-1978). En esta tercera parte Ethan Hunt (un omnipresente Tom Cruise) trata de evitar ser asesinado por su maléfico antagonista Owen Davian (Philip Seymour Hoffman, lejos de sus mayores logros como actor). Su peligrosa misión le lleva por medio mundo, Virginia, California, Washington D.C., El Vaticano (simulado en realidad en el Palacio Real de Caserta), Roma y Shangai. El tour incluye múltiples escenas de riesgo; Ethan Hunt conduciendo su Mercedes por las calles de Richmond, la trepidante secuencia del puente-túnel en la bahía de Chesapeake en Norfolk, la persecución el lanchas por el río Tíber y, ya en el final del film, como última vuelta de tuerca, la carrera del protagonista móvil en mano por los muelles de madera que bordean un canal plagado de palafitos en Zhouzhuang, China. Acción a raudales, la propia de este tipo de producciones de cine de acción destinadas a entretener. El problema es que la dirección es tan floja, el montaje tan errático y el guión tan increíblemente absurdo que, cuando uno sale del cine tiene la sensación de que le han perforado el cráneo con una taladradora. Esta película, aparentemente inocua, destinada única y exclusivamente a hacer dinero, fue producida por Paramount Pictures, Cruise/Wagner Productions y MI3 Film, en realidad, esconde toda una ideología pro-violencia que es muy dañina para las mentes infantiles. Tras el estreno de Misión imposible la productora Paramount anunció que rescindía el contrato con Tom Cruise, tras una década de colaboración en común. ¿No confía el estudio en Cruise? ¿O es justo al revés? Pese a sus cuarenta y cuatro años Cruise luce una forma física envidiable muy apta para el cine de acción que vende Hollywood, por lo que, mucho me temo, tenemos Cruise para rato. Además es el actor más rico y poderoso del mundo. No lucirá su talento, pero seguirá luciendo su estrella.
No hay comentarios