El laberinto del fauno

El laberinto del fauno

El laberinto del fauno

Buena ***

Guillermo del Toro vino al mundo en 1964 en la ciudad mexicana de Guadalajara, Estado de Jalisco. Desde muy niño se sintió fascinado por el género fantástico, tanto en su vertiente literaria, como cinematográfica, televisiva y del cómic. De joven rueda algunos cortos –Doña Lupe (1985), Geometría (1987)-, realiza tres episodios para la serie de televisión Hora marcada y dirige su ópera prima, la sensacional Cronos (1993), historia sorprendente de inspiración vampírica sui generis, que sigue siendo su mejor película. Su éxito es tan arrollador que recibe los cantos de sirena provenientes de Hollywood y allí firma la interesante Mimic (1997), la alimenticia y mediocre Blade II (2002) y Hellboy (2004), éxito en taquilla del que ahora prepara una segunda parte. Entremedias los hermanos Almodóvar le producen en España El espinazo del diablo (2001), que mezcla elementos realistas con otros fantásticos, justo la misma receta que empleará en El laberinto del fauno. Financiada por los Estudios Picasso, propiedad de Telecinco, diseñada, escrita, producida y dirigida por Guillermo del Toro, El laberinto del fauno es uno de los mayores esfuerzos económicos y artísticos de la historia del cine fantástico español, me atrevería a decir europeo. No yerra en lo que suele fallar el cine de género en nuestro país, el diseño de producción, responsabilidad aquí de Eugenio Caballero. El limpio y eficaz montaje de Bernat Vilaplana, la inspirada música de Javier Navarrete, una estudiada iluminación del operador Guillermo Navarro y las excelentes interpretaciones –mención especial merecen Maribel Verdú, Sergi López y Álex Angulo- hacen el resto. Pero por encima de todo está la desbordante imaginación de un autor original –aunque plagado de influencias- que sabe conmover e inquietar a partes iguales. Su talento visual le permite imaginar seres dignos de un Lovecraft, manteniendo la tensión y la atención del espectador hasta el último minuto. La premisa argumental es original. En la España franquista de 1944 una niña llamada Ofelia (Ivana Baquero) se refugia en su fértil imaginación como única vía para escapar de la realidad. Huérfana de padre viaja con su madre a un molino de una montaña norteña en donde le aguarda su padrastro, el capitán Vidal (Sergi López). Carmen (Ariadna Gil), madre de Ofelia, está embarazada del repulsivo militar fascista y se ve obligada a convivir con su marido, al que no sabemos si realmente quiere. El molino está ocupado por militares franquistas que tratan de eliminar a una guerrilla de combatientes republicanos que se resisten a abandonar las armas o huir del país. La asistenta Mercedes (Maribel Verdú) y un doctor voluntarioso (Álex Angulo) ayudarán a los combatientes “rojos” que se refugian en las montañas y también a Ofelia. La desvalida niña se imagina un mundo subterráneo al que se accede a través de un laberinto en ruinas situado en el bosque y custodiado por un fauno. La originalidad del planteamiento del autor del film no reside en combinar el mundo fantástico y el realista, sino en integrarlos en un mismo espacio escénico, incluso en un mismo plano. La puesta en escena fusiona ambos mundos con total verosimilitud y uno no sabe qué monstruos son más aterradores, si los despiadados fascistas que asesinan inocentes o los seres que pueblan la mente de la niña. El carácter mitológico y metafórico de este “cuento de hadas para adultos” ambientado en una época histórica tiene una explicación por parte del director: “el fascismo es sobre todo una forma de perversión de la inocencia y, por tanto, de la infancia. El fascismo es, en algún sentido, la muerte del alma, como algo que te forzara a hacer elecciones terribles y dejara una marca indeleble en lo más profundo de quienes viven a través de él.” La impronta goyesca de los monstruos surgidos de su cabeza es antológica (el sapo gigante, el insecto-hada, la baya-bebé, el fauno), en especial el monstruo blanco comeniños con ojos en las manos, figura repulsiva tomada del lienzo “Saturno  devorando a su hijo.”

Diego Moldes
Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com

ESCRITOR (Pontevedra, 1977). 15 libros publicados como autor (ensayo, poesía y novela). 50 libros como coautor. Doctor en Ciencias de la Comunicación Historiador de cine.

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