La casa de las dagas voladoras

la casa de las dagas voladoras

La casa de las dagas voladoras

***** Obra maestra

Zhang Yimou (Xi’an, Shaanxi, China, 1950) no sólo es el cineasta chino con más proyección internacional, es uno de los mejores del mundo de las dos últimas décadas. Descubrí su talento con su debut en la magnífica Sorgo rojo (Hong gao liang, 1987) y, desde entonces, éste no ha parado de crecer. Mientras escribo estas líneas concluye el montaje de otra cinta que promete no defraudarnos, Qian li zou dan ji (2005), coproducción chino-japonesa conocida por su título en inglés: Riding Alone for Thousands of Miles. Sus seguidores, a buen seguro, volveremos a estarle agradecidos. Su decimotercero largometraje La casa de las dagas voladoras, es una de sus mejores obras, a la altura de Sorgo rojo y superior a maravillas del calibre de La linterna roja (Da hong deng long gao gao gua, 1991), La joya de Shangai (Yao a yao yao dao waipo qiao, 1995), Ni uno más (Yi ge dou bu neng shao, 1999) o Héroe (Ying xiong, 2002), película del género de artes marciales – el wu-xia– con el que el director inició un nuevo estilo en su obra y que, estéticamente, tiene mucho más que ver con ésta que con toda su filmografía anterior. A algunos críticos les molestó este cambio, de los dramas rurales a los duelos de espadachines, pero como él mismo afirmaba hace ya una década “todavía soy joven para encasillarme”. Y eso es, justo, su objetivo, salirse del cliché, de la etiqueta prefabricada. El cine de acción propio de esta película y de Héroe puede parecer poco profundo y carente de introspecciones filosóficas (dice que “para eso están los filósofos”), al contrario de otros compañeros de la llamada Quinta Generación, pero como indican Chen Mei-Hsing y el gran operador español Rafael Alcaine en su interesante libro sobre el director: “El espectador es precisamente la preocupación constante de Zhang-Yimou. Prefiere sumergirlo en el drama profundizando en la personalidad y la naturaleza de sus personajes.” A fe que en esta ocasión lo ha conseguido con creces, pues el film es una inmersión en un drama amoroso triangular arropado por una historia aventurera plena de fuerza, ritmo, vigor, colorido, elegancia, esteticismo barroquizante y suntuosidad paisajista, henchida de un cromatismo subyugante y, a ratos, embriagador. La trama bélica está bien dosificada, pero no deja de ser una excusa temática, lo que de verdad nos interesa es la historia de amor. Por si fuera poco los actores transmiten un oficio fuera de lo común en el cine occidental, el hongkonés Andy Lau, el japonés Takeshi Kaneshiro y, por encima de todos, la hermosa china Zhang Ziyi, una de las mejores actrices mundiales de su generación. A Yimou se le ha criticado por poseer un esteticismo vacío, pero eso, aquí, ya no es válido, pues ha conseguido la cuadratura del círculo, lo nunca visto, una mixtura de acción y romanticismo en una misma escena, de tal modo que la evolución dramática va unida a la lucha de artes marciales y a la exploración visual de los personajes y  sus sentimientos, que hacemos nuestros. La plasticidad y la indagación cromática de la fotografía han sido llevadas a su extremo, con un equilibrio sintáctico aún mayor que en Héroe o en Tigre y dragón, de Ang Lee. El inicio con la escena del baile de los tambores convertido en lucha florida con la cámara circundando un espacio, los vientos de bosques y estepas otoñales, descomponiéndose, caballos al trote, lanzas y espadas, idas y venidas, las lontananzas de los bambúes en un verdor ingrávido pobladas de intrépidos guerreros, la conmoción de sentimientos del triple duelo final, con la blancura de la nieve tiñendo fotogramas: miradas yertas y abismales, agonizantes de amor, olvido, desasosiego y deseo, latidos volubles, las lágrimas temblorosamente inmensas…

Lo afirmo sin ningún rubor: La casa de las dagas voladoras es, junto con 2046, de Wong Kar Wai, la mejor película estrenada en España que he visto este año.

Diego Moldes
Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com

ESCRITOR (Pontevedra, 1977). 15 libros publicados como autor (ensayo, poesía y novela). 50 libros como coautor. Doctor en Ciencias de la Comunicación Historiador de cine.

No hay comentarios

Escribe un comentario aqui...