EL PROCESO DE KAFKA ADAPTADO POR ORSON WELLES

EL PROCESO DE KAFKA ADAPTADO POR ORSON WELLES

El proceso (Le procès / The Trial / Il processo / Der prozess, 1962)

“Era como si la vergüenza hubiera de sobrevivirle.”

El eco de estas palabras que cierran “El proceso”, la novela más incómodamente exacta que uno recuerda haber leído, me persigue, nos persigue, como una certeza inefable, verbas que inauguran un realismo metafísico, abren a la literatura -y al arte- del siglo XX una veta existencialista hasta entonces inaudita, desde Schulz hasta Camus caminando por el Julian Gracq de “En el castillo de Argol” (1937). Lo más paradójico es que no sabemos si Kafka quería acabar así su novela, al parecer inconclusa, pues su amigo el intelectual Max Brod ordenó los capítulos como consideró más adecuado; pero por lo general lo adecuado no es el camino más ingenioso en cualquier vena creativa que se precie. No entraremos a comparar qué hay de fidelidad al texto conservado en la película de Welles. El genio wellesiano se inspira en Kafka (1883-1924) para “crear” otra obra, con puntos en común y divergencias notables, y necesarias. Si la idea del crítico, o del advenedizo, es comparar novela y film, entonces ha equivocado el enfoque de cabo a rabo. El original prólogo con diseños del también cineasta Alexeieff ya nos advierten de que es una versión propia a partir de un tema universal, no una adaptación fidedigna. No es eso lo que se pretende.

La inconfundible voz de Welles concluye la presentación con una frase que resume por sí sola las intenciones del director al abordar una obra maestra literaria: “This tale is told during the story called The Trial. It’s been said that the logic of this story is the logic of a dream… a nightmare.” ¿Qué tienen en común los procesos creativos de Kafka y Welles? Por encima de todo, que el resultado final de ambas obras no se corresponde con las intenciones iniciales. Welles lo deja claro: “Yo había diseñado una película completamente diferente. Todo fue inventado en el último minuto porque mi película físicamente era diferente en su concepción. Estaba determinada por el hecho de que no había decorados (…) lo formaban decorados que gradualmente desaparecían. Iban desapareciendo cada vez más elementos realistas y el público era consciente de ello, hasta que, finalmente, el escenario era el espacio abierto, como si todo se hubiera disuelto. Y nada de esto se pudo hacer. Era otra película.” Rodada en la parisina Gare d’Orsay, en estudios de Bolonia y en exteriores de Dubrovnik y Zagreb, en la ex Yugoslavia (Welles quiso filmar en la kafkiana Praga, pero no obtuvo autorización), la condición europea no es sólo financiera, sino temática y espiritual. La duda nos embarga al concluir la lectura de la novela de Kafka; el mismo sinsentido de la dubitación absurda persiste al acabar de ver la película de Welles. Desde ese prisma lo inmanente kafkiano, pasado por el tamiz barroco wellesiano, prevalece en el film. Baste recordar la primera frase de la novela, que aclara tan poco como el resto (incluida la frase final del libro con el que he abierto este comentario).

“Alguien tenía que haber calumniado a Josef K., pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo.”

 

Dirección: Orson Welles (Kenosha, 1915- Hollywood, 1985). Guión: Orson Welles, basado en la novela homónima de Franz Kafka. Adaptación de los diálogos al francés de Pierre Cholot. Fotografía: Edmond Richard. Música: Jean Ledrut, Tomasso Albinoni (“Adagio en C”). Dirección Artística: Jean Mandaroux. Diseñador del prólogo: Alexander Alexeieff. Montaje: Yvonne Martín, Frederick Muller, Orson Welles. Producción: Alexander Salkind, Michael Salkind. Intérpretes: Anthony Perkins, Arnoldo Foà, Jess Hahn, Billy Kearns, Madeleine Robinson, Jeanne Moreau, Maurice Teynac, Naydra Shore, Suzanne Flon, Raoul Delfosse, Jean-Claude Rémoleux, Max Buchsbaum, Carl Studer, Max Haufler, Romy Schneider, Fernand Ledoux, Akim Tamiroff, Elsa Martinelli, Thomas Holtzmann, Wolfgang Reichmann, William Chappell, Michael Lonsdale, Orson Welles, Guy Grosso, Paola Mori. Nacionalidad: Francia, Italia, Rep. Democrática Alemana, Yugoslavia. Dur.: 118 min. Blanco y negro.

 

El proceso de Kafka adaptado por Orson Welles

Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com

ESCRITOR (Pontevedra, 1977). 15 libros publicados como autor (ensayo, poesía y novela). 50 libros como coautor. Doctor en Ciencias de la Comunicación Historiador de cine.

No hay comentarios

Escribe un comentario aqui...