EL LIBRO NEGRO

EL LIBRO NEGRO

EL LIBRO NEGRO

**** Muy buena

La carrera del holandés Paul Verhoeven tenía dos etapas bien diferenciadas, la holandesa –seis largometrajes: Delicias holandesas (1971), Delicias turcas (1973), Keetje Tippel (1975), Eric, oficial de la reina (1977), Vivir a tope (1980) y El cuarto hombre (1982)- y la estadounidense, con otras seis obras hasta hoy, las dos primeras muy interesantes –Robocop (1987), Desafío total (1990)- y las restantes fallidas. Con El libro negro regresa a Europa y recupera sus mejores esencias culturales, aunándolas con su experto bagaje en Hollywood. El contenido del mundo del espionaje holandés, presente en Eric, oficial de la reina, o las esencias aventureras que ya atisbamos en la medievalista Los señores del acero (1984; film bisagra entre las dos etapas) se entremezclan en El libro negro con un ritmo trepidante, sentido del espectáculo y una apabullante agilidad narrativa. Se trata de una gran coproducción europea destinada a generar dinero, pero posee un calado ético, irónico, crítico y políticamente incorrecto poco frecuente en este tipo de cine, característico de su autor, quien nos propone un viaje a la ambigüedad moral (no es casual que los nazis califiquen a los resistentes de terroristas) de la Holanda invadida por los nazis en 1944 y su posterior liberación, purgas incluidas, durante 1945. Un film de gran calado histórico que no deja de lado la acción, al contrario, la dilata hasta límites inusitados en el cine europeo reciente, tan proclive a las ínfulas intelectuales. Verhoeven lo tiene claro, frente a la inverosimilitud de algunos pasajes, propone una historia atractiva, tan gozosamente hilvanada y construida que pareciera que nada escapa a su fervorosa y ácida mirada. Casi todo está narrado desde el punto de vista de la atractiva Rachel Stein, heroína judía que desde un kibuz en Israel recordará sus peripecias para salvar la vida, el asesinato de sus familiares en una barcaza, la huída de los nazis, su colaboración con la resistencia, su papel de espía, bajo el nombre falso de Ellis de Vries, que inesperadamente se enamora de un bondadoso oficial alemán, Ludwig Müntze, el encarcelamiento de ambos… La paradoja del guión –de una brillantez expositiva- reside en que con la llegada de la liberación la ex espía es acusada de colaboracionista y perseguida (como Mata-Hari en la Gran Guerra), su querido alemán muere a manos de Hans Akkermans, antiguo compañero de la resistencia que es en realidad un médico asesino de judíos, viéndose obligada a huir para demostrar su inocencia. La venganza será una última gota en un vaso en el que la línea divisoria entre buenos y malos es difusa, casi inexistente. El film toca con acierto todas las teclas del piano, la variedad de escenas memorables es notable, la amplitud de registros desbordante: erotismo acción, aventura, Historia, intriga, suspense, amor romántico y drama se dan la mano con aparente fluidez componiendo un estimulante mosaico de traiciones, trampas, mentiras y zozobras en lo que nada es lo que parece y en el que -parece decirnos- la realidad del mundo moderno no es unívoca, la amistad puede ser una quimera y la moral una cuestión de perspectiva o de supervivencia. El libro negro es, de largo y pese sus excesos, la mejor película de Paul Verhoeven.

Diego Moldes

 

Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com

ESCRITOR (Pontevedra, 1977). 15 libros publicados como autor (ensayo, poesía y novela). 50 libros como coautor. Doctor en Ciencias de la Comunicación Historiador de cine.

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