Los judíos según el escritor Diego Moldes

Los judíos según el escritor Diego Moldes

Este texto aparece reproducido en el libro “Ledor Vador. 100 años de vida judía en Madrid” (2017), editado por la Comunidad Judía de Madrid y Nagrela Editores.

Los judíos según el escritor Diego Moldes

Desde hace más de veinte años me intereso por la fascinante Historia del Pueblo Judío. Muchos allegados, amigos o familiares me han preguntado por este interés y por qué dedico tanto tiempo y esfuerzo a investigar su cultura. Siempre les respondo con explicaciones parecidas a las que siguen. Me apasiona el pueblo judío en primer lugar porque es un enigma histórico: es el único pueblo que ha sobrevivido de la Antigüedad. Todos los demás han desaparecido: sumerios, acadios, asirios, caldeos, babilónicos, egipcios, lidios, griegos, partos, aqueménidas, medos, hititas, aqueos, fenicios, cananeos, filisteos, escitas, dacios, tracios, celtas, galos, britanos, frigios, íberos y un larguísimo etcétera. (Otros dirán que los chinos existen desde hace más de tres mil años, como los judíos, pero los chinos cuando dejaron de ser un pueblo se convirtieron en un imperio y después en un estado.) ¿Por qué todos han desaparecido o se han fusionado con otros pueblos y el Pueblo Judío ha pervivido en su ser esencial? ¿Por qué, además teniendo una historia tan desgraciada, siempre se han levantado y han seguido en pie? Los judíos, como pueblo continuador y heredero de los antiguos hebreos que partieron con Abraham de Ur de Caldea y de los antiguos israelitas y judeos (de los antiguos Reinos de Israel y Judá), siguen felizmente entre nosotros porque establecieron una Alianza y porque por ello son el Pueblo del Libro. Su educación y su cultura se basan no en lo memorístico sino en lo interpretativo, su unión es humana, espiritual y cultural: la Torá y el Talmud. Su Diáspora y sus vicisitudes, tres veces milenarias, lejos de haberlos debilitado los han fortalecido y esa fortaleza intelectual-espiritual los humaniza y al mismo tiempo les hace especiales. Como escribió el Nobel Elias Canetti, “son diferentes a los demás pero, de alguna forma, son aún más diferentes entre sí.” Son un pueblo honesto y leal, esforzado y trabajador. Su cosmopolitismo y poliglotismo también es algo digno de elogio, pues al haber estado en casi todo el mundo, han sabido aprender lo mejor de las demás culturas, desde Egipto y Babilonia a la Europa y América contemporáneas. El judaísmo es una religión, ciertamente, pero es mucho más que eso, es una civilización y como tal se ha nutrido de otras civilizaciones y ha contribuido con avances notabilísimos a lo que hoy denominamos Civilización Occidental. Yo añadiría a la Humanidad. De Abraham a Moisés, de Jesucristo (Yehosua) a Maimónides y Spinoza, de Marx a Freud, de Kafka a Einstein, los judíos han sido casi siempre grandes sujetos de la Historia. –Y cuando no lo han sido es porque una fuerza bruta o estatal se lo ha impedido.– Para mí, los judíos no son sólo un grupo de personas inteligentes y trabajadoras unidas por una religión y unos lazos familiares, son una forma de ser, de estar en el mundo y de pensarlo, cuya influencia benéfica nos llega de múltiples formas y siempre para bien. Sus aportaciones a las ciencias y a las humanidades, de las bellas artes a la literatura, del cine a la música, son de tal calado cultural y de tal importancia social e histórica que sería imposible concebir nuestro mundo sin ellos. Su presencia mejora todas las sociedades en las que conviven. He escrito un libro sobre ello, aún inconcluso, con el que, modestamente, trato de saldar mi deuda con los judíos, que tanto me han aportado y me aportan en mi formación intelectual y humana. No sólo creo que son mis hermanos, nuestros hermanos, sino que son parte consustancial de nuestro ser, de nuestra propia identidad como personas libres e iguales. Tienen mi admiración, respeto, afecto y amistad.

 

Diego Moldes, Madrid, 13 de junio de 2017

Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com
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