Decadencia y caída del Imperio Romano, Tomo I

Decadencia y caída del Imperio Romano, Tomo I

Decadencia y caída del Imperio Romano, Tomo I

Este primer tomo de la monumental obra histórica de Edward Gibbon, recorre con fluidez y maestría insuperables la Historia del Imperio Romano desde el siglo I hasta la extinción del Imperio Occidental (479 d.C.)

A través de su prestigiosa  Editorial Atalanta,  el mundo editorial cultural está siendo testigo de una labor sin parangón en el mundo hispánico de nuestros días. A través de sus colecciones Ars brevis, Imaginatio vera y Memoria mundi, van rescatando a autores extranjeros de primer orden, en su mayor parte clásicos aunque también algunos contemporáneos, que de otra manera tendrían difícil cabida en el vertiginoso panorama editorial español. Las ediciones son siempre de primerísima calidad, en su forma y en su contenido, y las traducciones son, a juicio de los expertos, impecables. Además, son bellos objetos, que alientan el placer bibliófilo.

Es el caso de este Decadencia y caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon, magníficamente traducido, anotado y prologado por José Sánchez de León Menduiña, con un rigor y conocimiento ejemplares, respetando la erudición y el estilo, culto, irónico y fluido, del célebre historiador inglés.

Una de las obras más impresionantes jamás  escritas sobre el mundo antiguo. Rudolf Pfeiffer (1889-1979)

Es idea comúnmente aceptada que, pese a algunas incorrecciones históricas (datos y fuentes que Gibbon no podía haber conocido en en siglo XVIII, pues la historiografía académica aún no los había descubierto), The History of the Decline and Fall of the Roman Empire es el libro más importante escrito en lengua inglesa sobre la Historia de la Antigüedad y, en concreto, sobre los últimos siglos del Imperio Romano. Aquella edición original, que aún hoy podemos ver en algunas librerías de libros antiguos en Londres (en mi caso en Portobello Road y en algunas librerías del centro londinense, Marylebone, verbigracia), constaba de seis volúmenes publicados por Strahan & Cadell, por primera vez en cuartos, entre 1776 y 1789: el Libro I fue publicado en 1776, los Libros II y III en 1781, y los libros IV, V, y VI en 1788–1789. Uno de los aciertos de Atalanta es dividir la actual edición en dos volúmenes de tapa dura. Este primer volumen Tomo I parte de Augusto (27 a.C.-14 d.C) y concluye en Rómulo Augústulo (475-476), con el “Carácter y Reinado de Odoacro” (primer rey bárbaro de Italia) y el Estado miserable de Italia (página 1471 final). El segundo volumen glosa casi mil años del Imperio Romano de Oriente, desde la Dinastía de Teodosio, iniciada por Arcadio (395-408) y hasta la conquista de Constantinopla por Mahomet II  en 1453. (Este segundo volumen presenta más críticas de los historiadores, que veremos en otro artículo). Nuestro amigo y colega Ramón Irigoyen, gran experto en todo el mundo grecolatino y fértil traductor, ya daba en 2012 las claves de esta bella edición y del porque de su necesaria traducción: << “Decadencia y caída del imperio romano” comienza relatando los avatares del imperio romano en la época de los antoninos – Trajano, Adriano, Antonino Pío… -, en el siglo II p. C., y tras un apasionante viaje de tres mil páginas, desemboca en la toma de Constantinopla por los turcos en 1453. El primer volumen, de casi 1500 páginas, recientemente publicado, nos conduce de los antoninos hasta el reinado de Odoacro, época en que Italia vive en un estado miserable. En el próximo octubre, Atalanta publicará el segundo volumen de “Decadencia y caída del imperio romano”, que reunirá la parte restante de esta obra cuya anterior traducción castellana, de José Mor Fuentes, es de 1842. Esta traducción de Mor Fuentes, que ha cumplido los 170 años, la publicó en edición facsimilar, en 1984, la editorial Turner en ocho volúmenes con el título de “Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano”. El traductor actual, José López de León Menduiña, cuenta en su prólogo que Turner reeditó la obra, en 2006, en cuatro volúmenes, eliminando algunos errores de la traducción de Mor Fuentes. Esta edición despojó, en parte, a la traducción de Mor Fuentes de su estilo castizo y arcaizante, pero sin atreverse a encarar, como procedía, una nueva traducción más acorde con el fantástico estilo literario de Gibbon.>>

Este primer tomo, decíamos, consta de un Prólogo del traductor, Prólogo del autor, Advertencia a las notas, Fuentes de la obra, Lista cronológica de los emperadores de Roma y Bizancio (imprescindible y de consulta constante para que los que somos neófitos en el tema o tenemos aproximaciones parciales, podamos contextualizar en el tiempo y el espacio todos los capítulos), -todo  lo citado ocupa 122 páginas numeradas en números romanos, como no podía ser menos dado el caso- y 36 capítulos que concluyen en la página 1471 (toda la obra de Gibbon propiamente dicha, cuenta con páginas numeradas en arábigos y, cosa inusual hoy día, pero sensata y de la que somos partidarios, comenzando en la página 1 el capítulo 1, es decir, sin contar las CXXII páginas precedentes).

De entre las numerosas aportaciones del prólogo de José Sánchez de León Menduiña, no me resisto a citar algunas revelaciones, como que Gibbon desarrolló su pasión por la lectura en su adolescencia, al cuidado de su abuelo materno en Putney y de una tía devota, placer por la lectura que Gibbon “no cambiaría por todos los tesoros de la India.” (p.LXXXIV) También sorprende su paso universitario por Oxford que Gibbon define como “los catorce meses más aburridos y desaprovechados de mi vida.” (p. LXXVI). Es también revelador su paso por la Ciudad de las Luces, “Visitó primero París, donde vio mucho a D’Alembert, Diderot, Barthelemy, Raynal, Helvetius, Baron d’Holbach y otros de ese círculo, y a  menudo fue húesped bien recibido en los salones de madame Geoffrin y madame du Deffand. Voltaire estaba en Ginebra, Rousseau en Montmorency y a Buffon descuidó visitarle, […]” (p.LXXXIII)

Respecto a la obra en su totalidad, los dos tomos de esta edición (seis en la original, recordemos, publicadas durante doce años) Sánchez de León lo resume en un párrafo con datos bien elocuentes, que no necesitan de más explicación:

Compuesta de 71 capítulos, 2.136 apartados, un millón y medio de palabras y cerca de ocho mil notas a pie de página, la Decadencia y caída del Imperio Romano abarca un milenio y medio de historia, ya que domina no solamente el Imperio Romano occidental, desde los días de los primeros emperadores hasta su extinción en el 476 d.C., sino también el imperio oriental (Bizancio) que duró otros mil años hasta que fue conquistado por los turcos en 1453. En cuanto a espacio, la obra recorre tres continentes y extensiones que van desde los helados desiertos de Siberia hasta las cataratas del Nilo, desde China y Mongolia, hasta el estrecho de Gibraltar.

El traductor y prologuista, ya nos adelanta la tesis de Gibbon de por qué cayó el Imperio Romano: “Los capítulos más famosos de la Decadencia y caída del Imperio Romano son el quince y el dieciséis, en los que el historiador traza el progreso inicial del cristianismo y la política del gobierno romano hacia él. […] Insistió correctamente en las facilidades de comunicación creadas por el Imperio Romano, pero no recalcó la difusión del judaísmo. Y no reparó en la importancia de la afinidad entre la doctrina cristiana y el sincretismo helenístico, que ayudó a promover la recepción del cristianismo.Ignoraba otro hecho de gran importancia, que solamente en años recientes ha sido apreciado plenamente a través de las investigaciones de F. Cumont. la amplia difusión de la religión de Mitra y las analogías cercanas entre sus doctrinas y las del cristianismo.” (p. CI)

Sin embargo, no todo han sido elogios a esta edición. El bloguero Bernardinas (Antonio Castellote) ha señalado algunos errores de traducción en su artículo “Roma no paga correctores” (1.5.2012), que no viene al caso detallar aquí, pues no es nuestra competencia. Otro aspecto que llama la atención es que si la edición original se titula The History of the Decline and Fall of the Roman Empire (como indica el editor en la contraportada) no se entiende por qué su traducción no sería La historia de la decadencia y la caída del Imperio Romano, toda vez que en el mundo anglosajón a esta obra se la conoce por el nombre simplificado de The History, tal es su popularidad.

Otro de los aciertos de esta bella edición es respetar la cubierta original, ilustrada con un conocido grabado neoclásico, Le antichità romane, de Giovanni Battista Piranesi (1720-1778), tan querido por Gibbon y sus coetáneos. Con su gusto exquisito Jacobo Siruela decide con acierto respetar esta ilustración de cubierta que estéticamente encaja como un guante en el elegante diseño de la colección Memoria mundi de Atalanta.

No es casualidad que el primer este libro, obra maestra de erudición y reflejo de un tiempo ya perdido, a la peor, para  siempre, vaya ya por su tercera edición en menos de dos años y el segundo tomo, del que nos ocuparemos próximamente, por la segunda.

Puedes consultar el prólogo de este libro aquí.

Diego Moldes
diegomoldes@hotmail.com
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